
Tu estudio trabaja. El problema es saber qué está pasando.
Cuando la información, las tareas y el seguimiento están repartidos, mantener el control depende de quienes saben dónde mirar.
No es falta de esfuerzo. Es falta de una forma común de operar.
La información está repartida, las tareas se siguen por mensajes y cada proceso lo resuelve cada uno a su manera.
Para saber qué está pendiente, hay que preguntar. Y la respuesta depende de quién sepa dónde mirar.
La información tiene un lugar.
El trabajo tiene un responsable.
Los procesos tienen seguimiento.
Quien dirige el estudio puede saber qué está pasando sin reconstruir la operación persona por persona.
Todo se relaciona dentro de una misma estructura.
El orden no sale de tener todo guardado, sino de que cada parte esté conectada con las demás.
Todo parte del cliente: qué servicios tiene, qué documentación le corresponde y cómo viene lo que se le está haciendo.
Cuando la operación tiene una estructura, el control deja de depender de la memoria.